Durante la infancia, es cuando se fijan los hábitos alimentarios, y si no se establecen correctamente, serán muy difíciles de cambiar. Con unas rutinas alimentarias adecuadas y un estilo de vida saludable, reduciremos las posibilidades de que el niño/a pueda sufrir ciertas patologías en su edad adulta. Además, evitaremos los trastornos nutricionales, la anemia, el sobrepeso o la obesidad.

La niñez es la etapa de la vida donde más cambios se producen, tanto físicos como intelectuales, y en ello radica la importancia de la alimentación infantil.

Hay que tener en cuenta que cada niño es un mundo y su alimentación puede variar según sus necesidades. 

Lo mejor es acudir a un profesional en nutrición infantil. El experto elaborará un menú exclusivo, después de haber estudiado el caso, para que el niño pueda llevar una dieta saludable sustituyendo unos alimentos por otros.

Una alimentación no adecuada no solo perjudica al crecimiento, también se asocia a deficiencias nutricionales como la falta de vitaminas. Los riesgos de una dieta desequilibrada pueden manifestarse durante toda la vida. La obesidad u otras dolencias derivadas como la diabetes o el colesterol pueden ser causadas por una malnutrición infantil.